
Felipe CastroMartes
1 de Febrero de 2005
Zachary Díaz opta por la humildad y prefiere no referirse a sí mismo como el hombre con la nariz más poderosa de Chile, pero los hechos son los hechos: a este perfumero de 43 años le bastan dos minutos de su vida para transformar algo tan etéreo como un aroma, en una esencia, con botella, dispensador y todo.
“Imagina que yo soy un pintor y necesito hacer un color naranjo. Tomo el rojo y le comienzo a agregar amarillo, o blanco y empiezo a jugar con los diferentes tonos”. De esta manera ilustra el proceso creativo mediante el cual este hombre mezcla, guiándose por lo que le dice su nariz, los diferentes tonos aromáticos que tiene distribuidos entre más de 800 frascos.
Así da con un aroma específico, a medida de los gustos de un cliente o basado en una muestra del perfume top del momento.
-¿Se siente un artista o un químico?
-Una mezcla de ambos... algo así como un catador de vinos. Ellos saben dar con un sabor, dar las notas que hacen de un vino algo perfecto, lo descomponen con el gusto, con el olfato.
Perfumes a medida
Y a Zachary, según él mismo asegura, también le basta una sola mirada para saber cuál es el perfume exacto para cada cliente que entra en su perfumería de calle Tarapacá. “Me fijo en cómo se viste, cómo se mueve, cómo se expresa, el color de la piel y doy con su aroma ideal. Incluso muchas veces diseño un perfume exclusivo para el cliente y guardo la fórmula para cuando se le acabe”, cuenta.
Su sueño es que algún día cruce el umbral de su negocio Cecilia Bolocco, cuyo perfume ideal ya lo tiene pensado: “Algo sutil, pero elegante, con presencia y cautivante. Yo elegiría las notas más sofisticadas, las esencias más caras que tengo”. El segundo aroma que tiene en mente es nada menos que para el Presidente Ricardo Lagos, “el que sería un perfume tosco, varonil, con harta personalidad y que demuestre su fuerza”.
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